Un estudio sugiere que existe una conexión entre la luz del fuego y la capacidad del habla. Las hogueras pueden haber contribuido a la evolución del lenguaje humano

📅 2026-09-03

Resumen:

Un estudio publicado en "Proceedings of the Royal Society, Series B: Biological Sciences" sugiere que la historia del uso humano del fuego puede estar relacionada con la evolución del lenguaje hablado complejo. Investigadores de la Universidad de St. Andrews y Dartmouth College creen que durante cientos de miles de años, los humanos se reunían alrededor de fogatas para mantenerse calientes, defenderse de las bestias salvajes, preparar comida y socializar. Esta forma de vida única puede haber creado condiciones importantes para el desarrollo del lenguaje.

Los investigadores señalan que, aunque la fabricación de herramientas, la transferencia de conocimientos y la colaboración social pueden beneficiarse del lenguaje, no necesariamente dependen del lenguaje hablado, ni pueden explicar por sí solos por qué los humanos han desarrollado gradualmente sistemas lingüísticos altamente complejos y precisos. Por el contrario, el control y el uso a largo plazo de las fuentes de fuego locales por parte de los humanos es uno de los comportamientos que los distingue de otros primates, y se superpone aproximadamente en el tiempo con el desarrollo de un lenguaje complejo.

Las hogueras no solo ampliaron el tiempo que los grupos pasaban juntos por la noche, sino que también facilitaron la narración de historias, el intercambio de experiencias, la discusión de relaciones sociales y la transmisión de ideas complejas. El equipo sugiere que los entornos con luz de fuego también pueden cambiar la forma en que las personas interpretan los gestos, haciendo que la comunicación vocal clara sea más ventajosa. Es posible que la luz producida por llamas y brasas no interrumpa el sueño de manera tan significativa como la luz blanca intensa, lo que permite a los humanos mantener interacciones sociales durante períodos de tiempo más largos durante la noche.

El artículo también propone una posibilidad más especulativa: el fuego con longitudes de onda más largas puede tener un posible efecto "fotometabólico" en el cuerpo humano al afectar el potencial de la membrana mitocondrial y el metabolismo energético. Sin embargo, esta opinión aún necesita verificación experimental.

Los investigadores enfatizan que el fuego no necesariamente "causó" directamente el nacimiento del lenguaje, y es poco probable que la evolución humana esté determinada por un solo factor. Pero el entorno social alrededor de una fogata puede haber aumentado las oportunidades para construir vínculos sociales, discutir asuntos grupales y aprender de las experiencias de otros, impulsando así las características del cerebro y los órganos vocales asociadas con el lenguaje complejo.

Actualmente, esta teoría sigue siendo una hipótesis. Es necesario que futuras investigaciones examinen experimentalmente los efectos de la luz del fuego en la comprensión de los gestos, los ritmos del sueño y la interacción social nocturna para determinar hasta qué punto las fogatas están involucradas en la formación del rico lenguaje hablado de los humanos.

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