Resumen:
Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Ohio en Estados Unidos muestra que los monos, de los que durante mucho tiempo se pensó que dependían principalmente de sus extremidades superiores para moverse entre las copas de los árboles, también tienen excelentes habilidades para trepar verticalmente a los árboles. Este descubrimiento desafía la visión tradicional de que sólo los tobillos flexibles parecidos a los de los simios pueden trepar árboles de manera eficiente y también proporciona nuevas pistas para explorar los métodos de movimiento del ancestro común más reciente de humanos y chimpancés.

Los humanos y los chimpancés se separaron de un ancestro común hace unos 6 a 7 millones de años. La comunidad científica ha estado tratando de restaurar la forma del cuerpo y el estilo de vida de este ancestro común más reciente: si se movía más entre ramas horizontales en altitudes elevadas, trepaba por el tronco desde el suelo o tenía ambas habilidades. Esta pregunta no sólo se refiere a la evolución de la locomoción de los primates, sino que también ayuda a explicar cómo surgió el icónico caminar bípedo de los humanos.
En el pasado, los chimpancés eran vistos a menudo como ejemplos de escaladores verticales. Las articulaciones de sus tobillos pueden doblarse hacia arriba unos 45 grados cuando trepan a los árboles, en comparación con unos 20 grados en la mayoría de las articulaciones de los tobillos humanos. Debido a que los monos generalmente no tienen las estructuras de tobillo altamente flexibles de los chimpancés, los investigadores alguna vez tendieron a creer que dependen principalmente de sus brazos y extremidades superiores para moverse en los árboles y que tienen una capacidad débil para trepar a los árboles verticalmente.
Sin embargo, nueva evidencia sugiere que las diferencias en la estructura del pie no significan necesariamente que exista una división clara en la capacidad de escalar. El equipo de investigación realizó grabaciones de vídeo y mediciones de movimiento de mangabeys salvajes con hollín en la estación de campo del Taï Forest Monkey Project en Costa de Marfil. Se descubrió que aunque la articulación del tobillo de este mono no es tan flexible como la de los chimpancés, los huesos de la parte media del pie pueden doblarse lo suficiente como para permitirle trepar verticalmente a lo largo de estrechos troncos de árboles para evitar riesgos, encontrar comida o descansar y dormir en los árboles.

Las mediciones de la investigación muestran que cuando el mangabey hollín sube verticalmente, la parte media de su pie puede doblarse a 46 grados, que es incluso ligeramente más alto que el rango de flexión del tobillo del chimpancé, que es de aproximadamente 45 grados. Luke Fanning, primer autor del estudio y profesor asistente de antropología en la Universidad Estatal de Ohio, dijo que los investigadores a menudo infieren el comportamiento de los primates antiguos basándose en fósiles. Algunas personas creen que los monos no pueden trepar a los árboles verticalmente con tanta eficacia como los grandes simios. Sin embargo, este estudio muestra que los dos pueden lograr efectos funcionales similares, por lo que el hecho de que un animal no tenga "pies como los de un chimpancé" no descarta la posibilidad de escalar verticalmente.
Se han publicado artículos relevantes en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias. El artículo señala que incluso si un ancestro humano primitivo tuviera una forma de pie más cercana a la de los monos, aún podría tener la misma capacidad para trepar a los árboles que los grandes simios. Esto complica el debate en torno a las características del pie del ancestro común más reciente: algunas hipótesis sugieren que debería haber tenido un pie parecido al de un chimpancé, mientras que otras favorecen una configuración más parecida a la de un mono.
W. Scott McGraw, autor principal del estudio y profesor de antropología en la Universidad Estatal de Ohio, dijo que, por un lado, el nuevo descubrimiento aporta evidencia más clara a la investigación, pero por otro, también hace que el panorama general sea más incierto. En el pasado, se creía generalmente que para completar el difícil movimiento de la escalada vertical, era necesario tener pies de simio muy evolucionados; sin embargo, varias especies de monos que viven en los bosques de África occidental han demostrado que aún pueden realizar este comportamiento biomecánicamente desafiante incluso sin esta forma de pie.
El equipo de investigación cree que las imágenes de alta definición son una base importante para este trabajo. Al analizar el vídeo, los investigadores pueden identificar con mayor precisión las fuerzas y los estados de movimiento de cada articulación durante la escalada del mono, en lugar de confiar únicamente en impresiones de observación o especulaciones. McGraw señaló que estas imágenes proporcionan un registro cinemático temprano del comportamiento locomotor de un mono que durante mucho tiempo ha sido ignorado o subestimado en el pasado.
El estudio también señaló que los humanos modernos no han perdido por completo la capacidad de trepar a los árboles. Algunos grupos contemporáneos de cazadores-recolectores y recolectores también eran expertos en la escalada vertical, aunque su habilidad puede haber dependido más de la flexibilidad de los músculos, tendones y ligamentos que de la estructura especializada de los huesos del pie.
Los investigadores enfatizan que, aunque la característica más destacada de los humanos modernos es caminar bípedo habitualmente, la escalada sigue siendo parte del espectro del comportamiento humano. La vida arbórea tuvo un profundo impacto en la estructura corporal de los primates, incluidas las manos y los pies, las articulaciones de las muñecas y los tobillos, y la sustitución de las garras por uñas. En el futuro, si queremos determinar con mayor precisión si el ancestro común más reciente de humanos y chimpancés se parecía más a los monos o a los grandes simios, todavía necesitamos descubrir y estudiar más evidencia fósil.
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