El 26 de enero, Boeing anunció que para centrarse en cuestiones de calidad y seguridad, aproximadamente 10.000 empleados de su fábrica de 737 suspenderían la producción por un día. Esta decisión se tomó para garantizar que se cumplan estrictamente los estándares de calidad y seguridad durante la producción. El anuncio establece claramente que la suspensión de la producción tiene como objetivo realizar una inspección de calidad exhaustiva de la línea de producción y garantizar que todos los eslabones de producción cumplan con los altos estándares de Boeing.

Además, Boeing planea realizar inspecciones de calidad en el tercer turno de la planta de Renton y en otras plantas de aviones comerciales en las próximas semanas. Esta serie de inspecciones está diseñada para garantizar aún más que todos los eslabones de producción cumplan con los estándares de calidad de Boeing y garanticen la seguridad de todas las aeronaves.

Anteriormente, la FAA dijo que no aceptaría que Boeing aumentara la producción de la serie 737 MAX después de descubrir problemas de calidad "inaceptables". La declaración de la FAA enfatizó los estrictos requisitos de calidad y seguridad de las aeronaves y señaló que cualquier problema de calidad afectará seriamente la aeronavegabilidad y seguridad de la aeronave.

El 10 de enero, después del accidente de Alaska Airlines, el director ejecutivo de Boeing, David Calhoun, dijo en un discurso a los empleados: "Lo primero que tenemos que hacer es admitir nuestros errores. Manejaremos cada paso con total transparencia y al 100%". Calhoun dijo que los ingenieros de Boeing estaban examinando la escotilla incrustada encontrada el lunes en busca de pistas que causaron la falla. Destacó que Boeing cooperará plenamente con las investigaciones pertinentes y proporcionará activamente el apoyo técnico y la información necesarios.

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