La diabetes es uno de los problemas de salud más acuciantes de nuestro tiempo y ahora los científicos suecos han demostrado una nueva forma de controlar la enfermedad. Resulta que el ojo puede ser un lugar eficaz para implantar células secretoras de insulina para controlar los niveles de azúcar en sangre.
El sistema inmunológico de las personas con diabetes tipo 1 ataca por error a las células productoras de insulina en el páncreas, provocando que el cuerpo no pueda regular los niveles de azúcar en sangre, provocando una serie de problemas de salud.
Un tratamiento emergente prometedor implica cultivar nuevas células pancreáticas a partir de las células madre de un paciente, cargarlas en un dispositivo e implantarlas en el cuerpo. Los ensayos clínicos en humanos han demostrado que la terapia tiene éxito, pero hay un problema importante: el sistema inmunológico ve el dispositivo como extraño y lo rechaza. Los medicamentos inmunosupresores pueden abordar este problema, pero también pueden dejar a los pacientes vulnerables a infecciones y otras enfermedades.
Ahora, científicos del Real Instituto de Tecnología KTH y del Instituto Karolinska de Suecia han demostrado una forma de evitar el rechazo de los implantes. Estudios anteriores habían implantado el dispositivo debajo de la piel, pero en el nuevo estudio, el equipo lo implantó en el ojo. Si bien esto suena desagradable, su principal ventaja es que no hay células inmunes en el ojo que reaccionen adversamente al implante. Además, el globo ocular está cerca de los vasos sanguíneos, por lo que la insulina puede ingresar rápidamente al torrente sanguíneo. Los científicos pueden controlar fácilmente la función de la insulina con sólo mirar el globo ocular.
En las pruebas, los investigadores desarrollaron un dispositivo en forma de cuña de 240 micrones de largo y lo implantaron en ratones en la cámara anterior del globo ocular, el espacio entre la córnea y el iris. El dispositivo contiene órganos diminutos en forma de islotes pancreáticos que producen insulina.
Woutervander Wijngaart, coautor correspondiente del estudio, dijo: "Diseñamos este dispositivo médico para albergar microorganismos vivos en una microjaula e introdujimos tecnología de puerta abatible para evitar requisitos de fijación adicionales".
En pruebas con ratones, el equipo descubrió que el dispositivo permaneció inmovilizado durante varios meses de experimentos. Las células se integraron rápidamente con los vasos sanguíneos del ojo y funcionaron normalmente durante el experimento.
Este estudio de prueba de concepto muestra que el ojo es un lugar ideal para terapias celulares para tratar la diabetes y otras enfermedades.
Anna Herland, primera autora del estudio, dijo: "Nuestro estudio es un primer paso hacia microdispositivos médicos avanzados que pueden localizar y monitorear la función de las células trasplantadas. Nuestro diseño permitirá integrar y utilizar funciones de dispositivos más avanzadas en el futuro, como la electrónica integrada o la liberación de fármacos".
La investigación fue publicada en la revista Advanced Materials.