En su última semana en el cargo, la administración Biden dio a conocer las llamadas "reglas de proliferación de inteligencia artificial" que limitan la cantidad de procesadores de IA que pueden exportarse a la mayoría de los países, lo que provocó una fuerte oposición de gigantes tecnológicos como Nvidia. Los aliados de Estados Unidos, como Israel y Polonia, también están descontentos con la norma, por temor a que amenace el suministro de chips vitales o haga que sus países sean menos atractivos para la inversión en inteligencia artificial.
Ahora, muchos gobiernos y empresas están tratando de persuadir al equipo de Trump para que relaje algunas reglas antes de que las medidas entren en vigor en menos de dos meses. Los funcionarios de la administración están lejos de llegar a un consenso sobre cómo avanzar y no está claro qué voces prevalecerán en el debate.
Los portavoces de la Casa Blanca y del Departamento de Comercio de Estados Unidos, que controla las exportaciones de chips, no respondieron a las solicitudes de comentarios. Este informe se basa en entrevistas a más de una docena de personas involucradas en las negociaciones o con conocimiento de ellas. Todos los entrevistados solicitaron el anonimato para poder hablar con franqueza y subrayaron que las negociaciones están en curso.
Dos personas dijeron que una opción que actualmente no se está considerando a nivel del personal es la abolición total. Sin embargo, queda por ver si los funcionarios de alto nivel cambiarán de opinión.