La industria automovilística alemana se enfrenta a la prueba de supervivencia más dura en décadas, con una ola de despidos que arrasa toda la cadena, desde los fabricantes de equipos originales hasta los proveedores de repuestos. Desde el año pasado, gigantes como Bosch y ZF han iniciado despidos. Entre ellos, el departamento de propulsión eléctrica de ZF planea despedir a 7.600 personas, el departamento de automoción de Bosch despedirá a 5.500 personas y el Grupo Continental también ha lanzado un plan de despido de 7.150 personas.

Economistas y asociaciones industriales advierten que debido a factores como la transición a los vehículos eléctricos, la caída de la demanda y los altos costes de producción,En los próximos años podrían desaparecer hasta 200.000 puestos de trabajo en la industria automovilística alemana, que actualmente emplea sólo a unas 800.000 personas.

La crisis es evidente desde hace mucho tiempo: un estudio reciente de Ernst & Young encontró que Alemania ha perdido casi 245.000 empleos industriales desde 2019, siendo la industria automotriz la que sufre la mayor caída.

El incentivo principal es que la velocidad de transformación de los vehículos eléctricos es demasiado rápida. Los fabricantes de automóviles alemanes han invertido miles de millones de dólares en electrificar sus líneas de productos, pero esto ha resultado en despidos masivos en la producción de sistemas de propulsión tradicionales.

Los vehículos eléctricos requieren muchas menos piezas móviles que los vehículos de combustible, pero requieren mayor software. Los proveedores que antes dependían de anillos de pistón, cajas de cambios y sistemas de escape se enfrentan a pedidos cada vez más reducidos.

Los crecientes costos de la energía socavan aún más la competitividad de la industria.El agotamiento del barato gas natural ruso combinado con la eliminación gradual de la energía nuclear ha dejado a las empresas industriales alemanas pagando facturas de electricidad hasta cinco veces más que las de sus rivales estadounidenses o chinos.

La economía alemana lleva dos años experimentando un crecimiento negativo y las perspectivas para este año todavía no son optimistas. Aunque se espera que un gasto público récord cambie la situación el próximo año, los economistas critican que Alemania necesita urgentemente una estrategia coherente a largo plazo en lugar de sólo apoyo financiero.

Como punto de referencia para la industria europea, la tendencia de transformación de la industria automovilística alemana puede marcar la pauta para la transformación industrial europea.