Hace poco, un equipo de investigación científica en Shanghai dio una gran noticia: ¡la interfaz cerebro-computadora finalmente puede leer chino! Esta investigación se publica en el nuevo número de Science Advances, lo que significa que el grupo lingüístico más grande del mundo está a punto de entrar en la era de la "comunicación de ideas". Ya sabes, decodificar mandarín es un hueso duro de roer. La misma pronunciación pero diferentes tonos tienen significados completamente diferentes. Por ejemplo, el cambio de tono de "Mama regaña" determina directamente la semántica. Es esta característica la que hace que la decodificación del chino sea mucho más complicada que la del inglés.


Sin embargo, un equipo de la Universidad de Fudan y el Laboratorio Clave de Investigación Clínica y Traslacional de la Interfaz Cerebro-Computadora de Shanghai finalmente resolvió este problema. Captaron señales neuronales mientras los pacientes leían en voz alta, logrando por primera vez la generación de texto en chino en tiempo real. Al observar los caracteres chinos que aparecían en la pantalla junto con la voz, los investigadores los llamaron "sean testigos del milagro".

En la actualidad, la velocidad de este sistema no puede seguir el ritmo de la palabrería: sólo puede decodificar 50 palabras por minuto, que es una quinta parte de la velocidad normal del habla, pero la tasa de precisión ha alcanzado el 70%. Expertos de la Universidad de California comentaron: ¡Este es un verdadero salto tecnológico!

Vale la pena señalar que el equipo de la Universidad de Westlake también está avanzando simultáneamente. Su precisión de decodificación fuera de línea también alcanzó el 70% y un tercio de las oraciones se restauraron perfectamente. Los dos equipos demostraron unánimemente que el mapeo a nivel de sílabas es la clave para descifrar contraseñas chinas.

Ahora, el equipo de investigación está acelerando en dos direcciones: una es aplicar el sistema a pacientes con afasia, como un accidente cerebrovascular, y la otra es desarrollar dispositivos implantables inalámbricos que puedan usarse durante mucho tiempo. A medida que se acumulen más datos, se espera que este sistema se convierta en la "voz" de millones de pacientes con problemas del habla.