Recientemente, un equipo de investigación científica de la Universidad Ludwig-Maximilians de Munich (LMU) en Alemania descubrió un fósil previamente desconocido de un insecto hemíptero en ámbar producido en la región de Kachin en Myanmar. Sus patas delanteras tenían enormes estructuras en forma de "garras de cangrejo", que atrajeron la atención académica. La investigación muestra que este insecto "verdadero chinche apestoso" que vivió en el ecosistema forestal del Cretácico hace unos 100 millones de años no sólo tiene una forma extraña, sino que también proporciona nueva evidencia poco común de la evolución de los artrópodos.

Según los informes, el ámbar Kachin de Myanmar es famoso por preservar una rica variedad de pequeños fósiles biológicos, registrando fauna antigua en el entorno forestal costero hace unos 100 millones de años. En este estudio, el equipo de LMU utilizó tecnología de tomografía microcomputarizada para obtener imágenes tridimensionales y detalladas de un trozo de ámbar que contenía un insecto y encerrado en un insecto hemíptero individual que nunca antes se había descrito. A diferencia de otros insectos, este insecto ha desarrollado "chelae" en el extremo de sus patas delanteras que se asemejan a garras de cangrejo. Se parecen a un par de pinzas gigantes y son extremadamente raras entre los insectos.
Los investigadores señalaron que antes, estructuras similares de quelato habían aparecido en la superficie del cuerpo de insectos en sólo tres grupos conocidos, y el descubrimiento de este fósil significa el cuarto e independiente evento evolutivo "quelato" en la historia de la evolución de los insectos. Luego, el equipo realizó un análisis comparativo morfológico cuantitativo de más de 2.000 quelas y estructuras de agarre similares de especies vivas y fósiles. Los resultados mostraron que las quelas de este insecto fósil eran significativamente diferentes de otros insectos en morfología, pero tenían una forma más cercana a los órganos de agarre de los crustáceos decápodos (como cangrejos, langostas, camarones) y algunos crustáceos distantes.
Debido a sus características morfológicas tan singulares, el equipo de investigación clasificó el fósil en un nuevo género y especie, denominado Carcinonepa libererrantes. El nombre del género "Carcinonepa" combina los significados de "cangrejo" (carcino-) y "insecto de agua" (nepa), lo que apunta a la doble característica de que sus patas delanteras son como garras de cangrejo y pertenecen al grupo de los insectos de agua. Más concretamente, el epíteto de especie "liberarrantes" se deriva de la forma latinizada del nombre del popular grupo de K-pop Stray Kids, inspirado en el parecido de las garras del insecto con la apariencia icónica del grupo, y la banda es una de las favoritas de Fenja Haug, una de las autoras del estudio.

A juzgar por las características conservadas de la superficie corporal, los investigadores científicos clasificaron a Carcinonepa libererrantes en el grupo Nepomorpha del orden Hemiptera. Este grupo suele estar asociado a ambientes acuáticos o de humedales. Excepto por las peculiares garras frontales, el fósil es similar en tamaño y apariencia general a los miembros vivos de la familia Gelastocoridae, que son en su mayoría pequeños insectos depredadores que viven en la tierra. La zoóloga Carollin Haug, primera autora del artículo, especuló que es probable que esta nueva especie haya estado activa en el suelo del bosque marino del Cretácico, utilizando otros pequeños insectos como presa principal y usando sus garras gigantes en sus patas delanteras para capturarlos y controlarlos.
El equipo de investigación enfatizó que Carcinonepa libererrantes no sólo llena el vacío en la evolución de las estructuras de quelicerados de insectos en términos de morfología, sino que también proporciona nuevas pistas para comprender la relación entre la composición de especies y la depredación en los ecosistemas terrestres del Cretácico. Este resultado ha sido publicado en la revista "Insects" en un artículo titulado "A True Bug with a True but Unique Chela in 100 Million-Year-Old Amber", lo que demuestra aún más el valor único de los fósiles de ámbar en la reconstrucción de la biodiversidad antigua y la historia evolutiva.