Los humanos y el ganado han convivido durante miles de años. Desde la domesticación del bisonte extinto hace unos 10.500 años, las vacas se han convertido gradualmente en una importante fuente de carne, productos lácteos y cuero en el mundo. Sin embargo, aunque estamos acostumbrados a estudiar cómo manejar y utilizar el ganado, en realidad no hay evidencia científica suficiente sobre cómo el ganado ve y comprende a los propios humanos.

Investigaciones anteriores han demostrado que algunos animales domésticos, como ovejas y cerdos, son capaces de reconocer individuos humanos y recordar experiencias relacionadas con los humanos hasta cierto punto, pero habilidades similares han carecido de verificación sistemática en las vacas. Un nuevo estudio dirigido por Léa Lansade, investigadora principal en el campo de la cognición y el bienestar animal del Instituto Nacional Francés de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (INRAE), muestra que las vacas no sólo pueden distinguir entre rostros humanos familiares y desconocidos, sino también integrar rostros y voces humanas en una "imagen" unificada para el reconocimiento transsensorial.

El equipo de investigación seleccionó 32 vacas Plymouth Holstein, con edades comprendidas entre 15 y 21 meses. Desde su nacimiento, cuatro cuidadores habituales han sido responsables de la alimentación y el cuidado diario de estas vacas, pero las vacas ocasionalmente pueden entrar en contacto con otras personas en la granja, como estudiantes o colegas visitantes. El estudio enfatizó que estas vacas nunca antes habían participado en procedimientos experimentales similares para eliminar la interferencia de la experiencia.

En el diseño experimental, los investigadores primero tomaron imágenes de 8 hombres adultos de entre 30 y 60 años. Cuatro de ellos eran cuidadores familiares con los que las vacas tenían contacto diario, y los otros cuatro eran colegas desconocidos que las vacas nunca habían visto antes. Luego, el equipo de investigación organizó dos tipos de pruebas básicas: una prueba de preferencia visual y una prueba intermodal (sensorial cruzada) para comprobar si las vacas podían "ver quién es quién".

En la prueba de preferencia visual, los investigadores presentaron a las vacas dos vídeos silenciosos al mismo tiempo, uno mostrando el rostro de un criador familiar y el otro mostrando el rostro de un extraño. Al registrar con precisión cuánto tiempo las vacas miraban cada pantalla, los investigadores descubrieron que las vacas generalmente miraban por más tiempo videos que mostraban caras desconocidas. Este comportamiento de "mirar fijamente a extraños" suele considerarse una "preferencia por la novedad" en la investigación de la cognición animal, lo que indica que los animales no sólo pueden distinguir entre lo "visto" y lo "no visto", sino que también muestran una mayor atención a las caras nuevas.

En la prueba intermodal, el equipo de investigación agregó voces humanas mientras reproducía el video, pero diseñó deliberadamente combinaciones "coincidentes" o "no coincidentes": o el rostro familiar del guardián se emparejó con su voz, o las imágenes y voces se crearon deliberadamente a partir de diferentes personas para crear una situación inconsistente. Los resultados mostraron que cuando la imagen y el sonido provenían de la misma persona familiar, las vacas miraban el vídeo que "coincidía" con el sonido durante mucho más tiempo. Esto muestra que las vacas no sólo pueden distinguir entre diferentes humanos por sus rostros, sino que también pueden "unir" los rostros y las voces de individuos familiares en sus cerebros para formar una representación integrada transsensorial.

El equipo de investigación también monitoreó la frecuencia cardíaca de las vacas mientras miraba los videos para evaluar si diferentes rostros y voces desencadenaban fluctuaciones significativas en las emociones. Los datos muestran que, ya sea que las caras y voces familiares o desconocidas tengan un impacto muy limitado en los indicadores fisiológicos como la frecuencia cardíaca de las vacas, muestran que sus reacciones se reflejan más en el nivel de procesamiento cognitivo que en una fuerte excitación emocional o respuesta al estrés.

En el artículo, los investigadores señalaron que a través de preferencias visuales y pruebas intermodales, demostraron que las vacas pueden procesar información del rostro humano presentada en videos bidimensionales y pueden asociar rostros familiares y desconocidos con los sonidos correspondientes, integrando así múltiples señales sensoriales para el reconocimiento. En comparación con el reconocimiento "monomodal" que sólo se basa en una única señal sensorial, esta integración intermodal a menudo se considera un rendimiento cognitivo más avanzado, lo que significa que los animales pueden construir una "imagen" más completa de un personaje en la memoria.

Ronsard dijo que este resultado del reconocimiento intermodal muestra que las vacas formarán una representación mental más estable en el cerebro de personas conocidas y procesarán información relacionada con las relaciones sociales de una manera más compleja. En otras palabras, en el mundo cognitivo de las vacas, los humanos no son un tipo vago de "existencia homogénea", sino que están compuestos de individuos distinguibles y memorables. Basándose en esto, los investigadores creen que las vacas tienen capacidades cognitivas sociales más altas de lo que generalmente se reconocía en el pasado, y su percepción del medio ambiente y de la interacción humana está lejos de lo que se puede resumir en "animales simples".

Desde una perspectiva práctica, este estudio también proporciona nuevas perspectivas sobre la gestión ganadera y el bienestar animal. El equipo de investigación señaló que las vacas pueden distinguir entre cuidadores y extraños, lo que significa que pueden desarrollar diferentes niveles de confianza o vigilancia hacia diferentes personas en función de experiencias de interacción pasadas, lo que afectará la gestión diaria, el comportamiento del grupo e incluso el rendimiento productivo. Las investigaciones futuras pueden explorar más a fondo sobre esta base cómo las vacas adquieren y procesan información relacionada con el comportamiento humano, cómo establecer interacciones selectivas entre diferentes personas y si esta capacidad puede fortalecerse aún más mediante una buena alimentación e interacciones positivas.

Como enfatizó Ronsard: "Estos descubrimientos han cambiado profundamente la forma en que vemos a los animales de granja, y también sabemos que cuanto mejor entendemos a un animal, más tendemos a tratarlo mejor". Este resultado ha sido publicado en la revista de acceso abierto PLOS. El equipo de investigación espera que esto impulse a la sociedad a reexaminar la relación entre los seres humanos y el ganado desde aspectos tanto emocionales como científicos, de modo que el "mundo cognitivo" de los animales de granja ya no sea ignorado.