El avión experimental X-65 construido por Aurora Flight Sciences de Boeing para DARPA completó recientemente un nodo importante: las alas de este demostrador que utiliza tecnología de control de campo de flujo activo llegaron a las instalaciones de integración en Virginia y comenzaron a ensamblarse con el fuselaje, lo que significa que el proyecto ha entrado oficialmente en la etapa de integración previa al vuelo a partir de un ensamblaje estructural a gran escala.

El X-65 es parte del programa CRANE de DARPA, que significa "Control de aviones revolucionarios con nuevos efectores". El objetivo es verificar una nueva tecnología que subvierte el método tradicional de control de vuelo: en lugar de depender de timones mecánicos convencionales, cambia la distribución del flujo de aire inyectando flujo de aire a alta presión en la superficie del ala para lograr control de cabeceo, balanceo y guiñada. Esta solución, denominada Active Flow Control (AFC, Active Flow Control), se considera una dirección importante para posibles cambios en el futuro diseño de aviones militares.

Según el último comunicado de Aurora, el fuselaje del X-65 llegó previamente a Virginia, y los sistemas eléctricos, de propulsión y de control AFC relacionados también han entrado en el proceso de integración; Con la llegada de las alas, todo el montaje del avión ha entrado en una nueva etapa. Se espera que las pruebas en tierra comiencen a finales de 2026 o principios de 2027, y las pruebas en vuelo están programadas para más adelante en 2027, dijo el equipo del proyecto.

La apariencia de esta máquina de verificación no tripulada también es bastante singular. El X-65 tiene una envergadura de unos 30 pies, o casi 9 metros, pesa alrededor de 7.000 libras y tiene una velocidad máxima de Mach 0,7, o unas 537 millas por hora. Sus alas adoptan un diseño modular y reemplazable, y el ángulo de barrido de la sección exterior del ala se puede ajustar de acuerdo con diferentes requisitos de prueba, lo que facilita a los ingenieros comparar el rendimiento de diferentes diseños aerodinámicos.

El interior del X-65 también reserva tuberías y espacio estructural para suministrar aire presurizado a 14 conjuntos de efectores AFC para controlar el flujo de aire durante los vuelos de prueba. Para garantizar la seguridad de las pruebas, la superficie de control tradicional se mantendrá para trabajar con el AFC en las primeras etapas del proyecto, y luego el control de campo de flujo activo asumirá gradualmente más tareas de control de vuelo. Esto significa que el X-65 no es sólo un prototipo "volador", sino también una plataforma para acumular datos para métodos posteriores de diseño y control de aviones más radicales.

Sin embargo, el proyecto no ha ido sobre ruedas. Los informes públicos muestran que el X-65 se ha retrasado muchas veces debido a desafíos técnicos, presiones en la cadena de suministro y costos crecientes, con el primer vuelo retrasado desde la idea original hasta finales de 2027. A pesar de esto, la llegada de las alas y el avance del ensamblaje final todavía se consideran señales importantes de que el proyecto está nuevamente en marcha, y también aumenta las expectativas del mundo exterior para esta prueba de vuelo de "reemplazar el timón con flujo de aire".