Científicos estadounidenses descubren que los burros y los caballos en miniatura son "antídotos naturales" contra la depresión adolescente

📅 2026-09-22

Resumen:

En una granja de California, un grupo de adolescentes están de pie en silencio junto a burros y caballos en miniatura. No los montaban ni los alimentaban, simplemente acariciaban suavemente el lomo de los animales o se rascaban el cuello como equinos que se acicalan. Después de sólo tres minutos, estos adolescentes se sintieron generalmente más tranquilos y algunos incluso se sintieron mucho menos solos.

Esta interacción aparentemente simple ahora se ha escrito en un artículo científico revisado por pares, que puede proporcionar una nueva idea de bajo costo y fácil de promover para la crisis de salud mental de los jóvenes.

En los últimos años, la depresión y la soledad entre los adolescentes de Estados Unidos han seguido aumentando, mientras que los recursos de asesoramiento psicológico escolar se han visto limitados durante mucho tiempo. Muchas familias no pueden permitirse una intervención profesional a largo plazo.

Por esta razón, un experimento de "interacción con animales" que sólo dura tres minutos y cuesta casi nada es particularmente interesante.

No requiere lugares costosos, granjas de caballos profesionales, ni requiere que los niños aprendan las habilidades técnicas de montar a caballo.

El burro se transformó de repente en un "consejero psicológico"

Este estudio fue realizado por el Departamento de Neurobiología, Fisiología y Comportamiento de la Universidad de California, Davis, y el equipo de investigación estuvo dirigido por la profesora asociada Rebecca Calisi-Rodríguez.

El artículo se publicó en Scientific Reports, una revista de Nature Publishing Group, y es un resultado de una investigación formal revisada por pares.

El estudio reclutó a un total de 61 participantes adolescentes, principalmente en edad de escuela media y secundaria. Este grupo es un grupo con una alta incidencia de depresión y soledad.


En el pasado, la terapia asistida por animales se centraba principalmente en perros de terapia, pero esta vez el equipo de investigación centró su atención en burros y caballos en miniatura, que han recibido menos atención.

En su opinión, estos animales del género Equus tienen un temperamento amable y un tamaño moderado. No son tan intimidantes como los caballos grandes, pero también tienen más "salvaje domesticado" que los perros de terapia comunes.

Los burros y caballos miniatura suelen vivir en pastos o instituciones de rescate, y rara vez son utilizados como protagonistas de una intervención psicológica. Este es un intento bastante audaz.

Experimento de tres minutos: una batalla entre acariciar y rascar

Los investigadores dividieron aleatoriamente a los participantes en dos grupos para experimentar dos formas completamente diferentes de interactuar.

Un grupo simplemente acarició suavemente el lomo de burros y caballos en miniatura; el otro grupo imitó los movimientos de acicalamiento de sus compañeros equinos, rascándoles el cuello.

Cada interacción sólo dura unos tres minutos. Aunque el tiempo es corto, el proceso es único.

A los participantes se les enseñó de antemano a reconocer dos tipos de señales de "declaraciones" de los animales: mover los labios significa placer y alejarse significa que necesitan un tiempo a solas.

Este diseño permite a los adolescentes ya no ejercer acciones unilaterales sobre los animales, sino aprender a observar y "leer" la reacción de la otra persona.

Luego, los investigadores utilizaron cuestionarios para evaluar los cambios en los estados emocionales de los participantes antes y después de la interacción, incluidas múltiples dimensiones como sentimientos de calma, soledad y tristeza.

La clave para reducir la soledad es la "reciprocidad"

Los resultados mostraron que, independientemente del grupo al que pertenecían, casi todos los participantes dijeron que se sentían más tranquilos y significativamente más relajados después de la interacción.

Lo que es más notable es que aquellos adolescentes que presenciaron animales haciendo movimientos de labios y mostrando expresiones de disfrute experimentaron una disminución significativa en la soledad.

Incluso si los animales optaron por darse la vuelta, la tristeza de los participantes también disminuyó, lo que sorprendió a muchos investigadores.

Calisi-Rodríguez cree que la clave no está en el método específico de caricias, sino en la "elección" que hace el animal.

Ver a los animales reaccionar por iniciativa propia, o incluso distanciarse activamente, hace que la interacción se sienta más real e igualitaria, explica.

En otras palabras, el núcleo que realmente funciona es en realidad la "reciprocidad", no el contacto unilateral de los humanos con los animales.

¿Puede la terapia con animales ser una nueva receta para la salud mental de los adolescentes?


La depresión y la soledad entre los adolescentes de Estados Unidos han seguido aumentando en los últimos años. La intervención psicológica tradicional suele ser costosa y lenta para producir resultados, y no todo el mundo está dispuesto a aceptarla.

Este estudio sugiere que incluso tres minutos de interacción con animales pueden conducir a mejoras mensurables y perceptibles en el estado de ánimo.

Sin embargo, el equipo de investigación también admitió que el tamaño de la muestra fue de solo 61 personas y que aún es necesario verificar con más datos si el efecto interactivo puede mantenerse durante mucho tiempo.

En el futuro, se necesitan estudios a mayor escala con períodos de seguimiento más largos para determinar si este tipo de "terapia de tocar burros" realmente puede introducirse en las escuelas y clínicas comunitarias.

Si la investigación de seguimiento puede confirmar la durabilidad de sus efectos, esta intervención de bajo umbral puede proporcionar una nueva opción para las escuelas con recursos limitados.

En comparación con hacer cola durante semanas para ver a un consejero psicológico, una interacción de tres minutos con un burro es obviamente más aceptable para los adolescentes y más fácil de organizar repetidamente.

Pero para muchos adolescentes que están ansiosos y cansados ​​en este momento, un burro o un caballo en miniatura que esté dispuesto a mirarte y frotarte puede ser un consuelo poco común y real.

Etiquetas relacionadas

Artículos relacionados

Comentarios

0/500
Captcha (click to refresh)
Sin comentarios