Los investigadores han descubierto por primera vez que los pollos esponjan sus plumas faciales y se sonrojan cuando se exponen a diferentes estímulos, probablemente como una forma de revelar sus estados emocionales internos. Esta conexión puede ayudar a mejorar nuestra gestión de las aves.

Si alguna vez te ha llamado la atención la inclinación de la cabeza que hace un perro en respuesta a ciertas expresiones verbales de interés o confusión, entonces estás familiarizado con la idea de que los animales pueden transmitir emociones a través de expresiones faciales. De hecho, los científicos han establecido vínculos entre las señales faciales y los estados emocionales no sólo en perros, sino también en otros mamíferos como cerdos y ratones. Si bien las aves también pueden cambiar sus expresiones faciales sonrojándose la piel y moviendo las plumas faciales, no está claro si estas señales están relacionadas con su estado emocional.

Para aclarar esta cuestión, investigadores del centro de investigación agrícola INRAE ​​de Francia diseñaron un estudio para colocar gallinas en diversos entornos y observar de cerca los cambios en sus rostros mediante grabaciones de vídeo.

Filmaron 18 aves de dos especies diferentes en tres escenarios básicos diferentes: viviendo su vida cotidiana en una granja francesa; ser capturado y retenido en brazos de un humano; y que le ofrecieran comida tentadora.

Descubrieron que cuando están relajadas y contentas, las hembras tienen plumas en la cabeza esponjosas. Cuando son perseguidas, capturadas y detenidas, el color de la piel del rostro de las gallinas será rojo oscuro, lo que indica que se encuentran en un estado de excitación pasiva. Sin embargo, cuando se les dio comida a las aves, la piel de su cara estaba menos roja. Los investigadores creen que este cambio sutil en el color de la piel de rojo claro a rojo oscuro puede usarse para revelar los estados de excitación de las aves, de positivo a negativo.

Ilustración artística de resultados de investigación de Diego Pérez-López, PLOS

Dado que el INRAE ​​es una organización enfocada en la agricultura y la ciencia de los alimentos, el estudio concluyó que los hallazgos podrían ayudar a mejorar el tratamiento de los pollos en estos ambientes. Pero es difícil imaginar a un grupo de entusiastas de las aves en libertad corriendo para ver si pueden hacer que sus gallinas se sonrojen de alegría.

"Concluimos que las expresiones faciales de las gallinas revelan sus emociones y que el sonrojo no es exclusivo de los humanos", escribieron los investigadores en un artículo recién publicado en la revista PLOSONE. "Esto abre una vía prometedora para explorar la vida emocional de las aves, un paso clave en los esfuerzos por mejorar el bienestar de las aves".