En teoría, eliminar los patógenos respiratorios del aire interior mediante medios tecnológicos podría servir como una estrategia de control de enfermedades infecciosas no farmacéutica. Pero un nuevo estudio británico muestra que en el mundo real, los equipos de uso común, como los purificadores de aire, pueden no ser capaces de reducir el riesgo de que las personas se infecten con patógenos respiratorios.
La Universidad de East Anglia en el Reino Unido emitió un comunicado de prensa en el que afirma que investigadores de la escuela, el University College London, la Universidad de Essex y otras instituciones publicaron recientemente un artículo en el American Journal of Preventive Medicine y realizaron una revisión sistemática de 32 estudios publicados entre 1970 y 2022 para encontrar evidencia de que la tecnología de tratamiento del aire interior es eficaz para prevenir infecciones respiratorias o gastrointestinales. Los estudios se realizaron en entornos del mundo real, como escuelas o residencias de ancianos, y los sujetos pasaban al menos 20 horas a la semana en espacios públicos interiores.
Un análisis de los datos sobre las infecciones o los síntomas de los sujetos mostró que había poca evidencia de que las técnicas pudieran proteger a las personas de infecciones respiratorias o gastrointestinales. Si bien la evidencia disponible sugiere que varias tecnologías, en particular las lámparas germicidas y los filtros de aire de alta eficiencia (HEPA), pueden reducir la contaminación de ambientes y superficies interiores, no hay evidencia sólida de que estas tecnologías puedan reducir o prevenir infecciones por patógenos respiratorios en entornos del mundo real.
El estudio cubrió opciones de tratamiento del aire interior, como equipos de filtración de aire, lámparas germicidas e ionizadores. Los investigadores dijeron que instalar equipos de tratamiento de aire interior es costoso y los hallazgos de este estudio pueden ayudar a los tomadores de decisiones de salud pública a comprender la situación de manera integral y tomar decisiones más razonables sobre costos y beneficios.