Investigadores del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Japón (JAIST) desarrollaron recientemente una nueva pinza robótica blanda inspirada en la trompa de un elefante. El dispositivo, llamado EleTac, es capaz de "sentir" los objetos que toca como si fueran seres vivos reales, lo que representa un avance innovador en tecnología háptica para robots blandos.

Las pinzas robóticas blandas tradicionales suelen depender de cámaras externas o sensores adicionales para detectar y agarrar objetos. Sin embargo, cuando la pinza envuelve completamente el objeto, la cámara externa a menudo queda ciega y no puede ver el estado en tiempo real del punto de contacto. Para resolver este problema, el equipo de investigación cambió su forma de pensar y, en lugar de instalar sensores externos engorrosos en la pinza, convirtió toda la pinza en un sensor de gran tamaño.
La pinza EleTac está hecha de un material suave similar al caucho y cuenta con dos dedos flexibles. No utiliza un motor incorporado, sino que depende de la presión de vacío en un túnel neumático para funcionar: a medida que se extrae el aire, las paredes blandas se doblan hacia adentro, lo que permite que los dos dedos se junten lentamente y pellizquen suavemente el objeto. Su principal innovación está oculta dentro de la pinza: en el extremo de cada dedo hay integrada una pequeña cámara interna que puede observar la deformación de su propia "piel" en tiempo real cuando entra en contacto con objetos. Para garantizar que la imagen sea clara y brillante, los investigadores también instalaron un sistema de iluminación compuesto por luces LED rojas, verdes y azules en el interior.

Después de tomar cientos de imágenes de la deformación de la pinza, el equipo utilizó los datos para entrenar un algoritmo de inteligencia artificial para reconocer con precisión la cantidad de fuerza ejercida, la forma del objeto y el grado de flexión de los dedos. En una serie de experimentos, la pinza completó con éxito una serie de tareas extremadamente desafiantes, incluida la búsqueda y agarre de un bolígrafo completamente enterrado bajo una fina capa de arena. Dado que la cámara externa no podía ver el corral enterrado en absoluto, el robot se basó completamente en el toque "táctil" de las yemas de los dedos para sentir la diferencia de textura entre la arena y el corral, localizarlo con precisión y levantarlo. Además, EleTac se utiliza para sostener una esponja en la mano para fregar los platos y ajusta la fuerza del agarre en tiempo real basándose en la respuesta táctil para completar el trabajo de limpieza de forma segura.
El equipo de investigación espera que esta tecnología, que combina el agarre y la detección táctil, ayude a la próxima generación de robots a sentirse más cómodos manipulando artículos frágiles en el futuro y a ser capaces de realizar tareas diarias más complejas y exigentes que lavar platos.